EL FEMINISMO ES EL PLAN DE LA BURGUESÍA FINANCIERA PARA LA ESCLAVIZACIÓN DEL RESTO DE LA HUMANIDAD.

EL FEMINISMO ES PARTE FUNDAMENTAL DEL PLAN DE LA BURGUESÍA FINANCIERA PARA LA ESCLAVIZACIÓN DEFINITIVA DEL RESTO DE LA HUMANIDAD.

martes, 1 de junio de 2010

EL MITO DE LA OPRESION DE LA MUJER

Hace 40 o algo de años las feministas batallaron y gritaron hacia los medios de comunicación principales y obtuvieron mucha atención y lanzaron una gran ofensiva a lo que llamaban un sistema patriarcal que había oprimido a las mujeres por siglos.

Pintaron a las mujeres como oprimidas e impotentes se encaminaron hacia los hombres con el fanatismo de un abolicionista y con el mismo mensaje mayormente: “Las mujeres eran esclavas y los hombres eran sus amos”. Ellas demandaban liberación y no dejaron de hacer demandas desde entonces. Hhicieron un trabajo magnifico al lanzar todo esto, el éxito se debe a que podría haber algo de verdad en sus ideas o podría ser algo más, como el hecho de que ya tenían tanto poder que muy pocos se atreverían a cuestionar nada de lo que dijesen en primer lugar. Puedes apostar a esto último por que incluso una revisión ligeramente objetiva de los hechos nos lleva una conclusión más razonable: “Las Mujeres Nunca Fueron Oprimidas” ni siquiera un poquito. Yo no soy un historiador pero si atendía a clases de historia antes de terminar la secundaria. De modo que para cuando tenía 13 yo sabía que era la opresión y afortunadamente para mí yo tenía 13 en una época en la cual la gente sabía que es lo que no es opresión.

La opresión tiene ciertas señales distintivas como la tortura y la muerte, los látigos y las cadenas, cámaras de gas y campos de la muerte. Opresión es un mapa de cicatrices en la espalda que fue comprada en una subasta, es la soga que fue atada a la rama de un árbol durante el día y fue usada para asfixiar a alguien convicto por ser del color equivocado. Es una mancha imborrable en la humanidad desproveída de compasión y es deshumanizante para el oprimido y para el opresor: y la evidencia de esta es tan ofensiva a las sensibilidades modernas que se mantienen pruebas de eso como lecciones para las generaciones futuras.

Ahora cuando comparamos esas cosas con el rol histórico de las mujeres, el cual es mayormente el rol de ser protegidas y proveídas, podemos percibir una imagen completamente diferente. No es una imagen del oprimido, sino del privilegiado y genera un buen conjunto de preguntas que necesitan respuestas.

Para empezar: ¿Cuantas veces en la historia tuvimos esclavos con prioridad en los derechos de los botes salvavidas cuando se hunde un barco? ¿A que amos de los esclavos se les pedía que fueran a la guerra para proteger las vidas de sus esclavos? ¿Cuantos opresores destruían sus cuerpos con trabajos brutales para proveer comida y refugio a sus oprimidos? Cero parece un buen número.

También esto hace que uno se pregunte ¿Cuantos amos de los esclavos tienen que pedir de rodillas antes sus esclavos y ofrecerles anillos de oro con joyas para pedirles permiso para ser sus amos? ¿Cuantos esclavos podían decir no y esperar un trato mejor?

¿Que tal otro dato? No es una coincidencia que las feminista señalasen al matrimonio como una institución opresiva. Apuntar a nada y hacer mucho ruido funcionaba muy bien para ellas, de modo que en un berrinche de activismo de neurosis colectiva atacaron a la institución que había apoyado y protegido más a las mujeres a través de la historia. Se obsesionaron con pintar el camino al altar como el camino a la opresión y la esclavitud, el camino personal de lágrimas de cada mujer. No podrías comprar este tipo de locura incluso si fueras Bill Gates.

Algunas feministas ahora han de estar gritando: “Oye, ¿Que pasa con nuestros derechos para votar? A las mujeres no se les permitía votar, ¿eso es opresión?” Bueno, eso no es opresión, y todo lo que tenemos que hacer es mirar a la historia de los procesos electorales en América para comprobarlo. Verás, en el principio casi nadie podía votar ese derecho estaba reservado para unos cuantos viejos hombres blancos, los que poseían tierras, esto dejaba a casi todos hombres y muchas otras personas lejos de los procesos electorales, esto no dice nada en particular de las mujeres, de modo que si esto constituía opresión, entonces eso significa que casi todos estábamos oprimidos, tal vez los primeros americanos no comprendían bien eso por que estaban demasiado ocupados celebrando su nueva libertad.

En todo caso, mientras el tiempo pasaba hombres de buenos valores escribieron una constitución increíble, se expandieron los derechos para votar a otros grupos, primero a hombres que no tenían tierras, luego a otros grupos étnicos y más tarde a mujeres, incluso más adelante, la edad para votar fue bajada, trayendo otro grupo grande de personas a los procesos electorales. Y el día de hoy estamos debatiendo los derechos para votar de los inmigrantes. Y deberíamos considerar, a pesar de los deseos de las feministas, que hubo un intercambio para las mujeres respecto al derecho de votar, como ser excluidas del combate y que los hombres son requeridos a entregar el fruto de su trabajo a las mujeres y estar dispuesto a morir por las mujeres con la mayor facilidad; tal vez no era un trato justo, especialmente para los hombres, pero ¿es esto una prueba de la opresión de la mujer? Los comediantes pagarían por tener un material que no es ni la mitad de divertido que esto. Lo mismo era cierto al respecto de ser dueño de propiedades, muchas mujeres no lo tenían permitido, por un rato en todo caso; probablemente tenía algo que ver con el hecho de que eran los hombres quienes tenían que tener una tierra en la que construirían casas a las mujeres y tal vez dedujeron que eran los hombres los que tenían que enfrentarse a las balas para proteger esas tierras y que por lo tanto eran más merecedores de esas tierras.

Quien sabe que locuras nos plagaban antes de que las feministas nos restaurasen la cordura. Cualesquiera que sean las razones, esas razones no vivieron mucho, además, no ser capaz de ser dueño de las tierras estaba resuelto con el hecho de que las mujeres podían escoger que hombre iba a proveerlas a través de una institución opresiva llamada matrimonio y el falo-céntrico pensamiento lineal de los tiranos con quien se casaban.

Soy lo suficientemente viejo para recordar las antiguas reglas para los hombres: “trabaja duro y protege a tu mujer”, “Prepárate para dar tu vida por ella”, “Cuida tu boca en presencia de una dama”, “Ofrécele tu asiento, incluso si no la conoces”, lo mismo para abrir puertas y encender cigarrillos, “Fáltale el respeto y arriésgate a una paliza”, “Tócala de la forma equivocada y eres un hombre muerto”. Esta no es la forma en la que se trata a los oprimidos, pero si tenemos otra palabra para aquellos afortunados para vivir con este tipo de estándares, realeza. No introdujimos el término princesa para las mujeres sin una buena razón, con algunas excepciones triviales este ha sido siempre el estándar dorado para el tratamiento de las mujeres. El hecho de que esto está empezando a cambiar y que los hombres están empezando a poner los frenos a hacer cosas por la causa de la caballerosidad es otro ejemplo del feminismo disparando a las mujeres en el pie. Los accidentes suceden, especialmente las heridas auto-inflingidas a la gente que juega con armas cuando no saben lo que hacen.

Aún así, tengo que felicitar a las feministas su capacidad de inventar historias ficticias e increíbles, tomar una clase de gente privilegiada y convencer al mundo que estaban siendo abusadas fue un chispazo de genialidad. Pero fue exitoso solo por el hecho de que el mandato para los hombres en el mundo occidental es que “hay que darle a las mujeres todo lo que quieran sin hacer muchas preguntas”. De otra forma la plétora de ideas feministas se hubiese estancado bajo el peso opresivo de la deshonestidad sin verificar.

No hay que olvidar que no es saludable para ellas haber generado el escenario en el que ahora las mujeres superan a los hombres en todas las áreas de la vida: Las mujeres ahora están recibiendo más educación que los hombres y también tienen la mayoría de los trabajos, nada sugiere que esto va a hacer que las mujeres salgan aún más favorecidas en el futuro. Todo esto surge de una ideología que es como una casa de naipes, los cuales se mantienen en pie por que el viento no ha soplado lo suficientemente fuerte, por que el viento ha tenido miedo de derribarla.

Yo les ofrecería mis felicitaciones a las feministas por un trabajo bien hecho, pero ganar una carrera es fácil cuando empiezas con un pie en la línea de finalización o meta y todos los demás se hacen los que no se dan cuenta.

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